lunes, 28 de febrero de 2011

Feliz cumpleaños, Miquel

Esta noche a las 21'30 hizo dos años que conocí a una personita maravillosa: mi hijo, que revolucionó mi vida y me hizo crecer como persona. (Bueno, nació a esa hora. Yo lo conocería sobre las diez).
Felicidades, Miquel! Hoy, al ser lunes, no se ha celebrado mucho su cumpleaños (lo haremos este sábado). A Miquel le ha encantado su flauta y su reloj de pulsera con agujas. Si, ya sé que no son regalos adecuados para su edad pero ¡le encantan los relojes! Siempre te mira la muñeca para buscar tu reloj y lo mira un momento con interés como si lo entendiera y se va tan ancho. Y lo de la flauta... En fin, todo lo que haga música le gusta.
Para el sábado aun queda alguna sorpresa más pero, como ya dije en el post anterior, Miquel juega poco con sus juguetes. Se monta y se baja solo de su caballo balancin, toca el xilofono, la guitarra... Pero sigue triunfando la batuta.

domingo, 27 de febrero de 2011

El rincón de Miquel

Cuando te vas a comprar un piso (sobre todo, si es el primero) sueles ser optimista y poco crítico. Y más cuando lo compras sobre plano ¡Los muebles siempre están impecablemente distribuidos y sobra sitio!. Tras unos meses, te dan las llaves del piso y descubres los primeros fallos ¿No habíamos pedido que solo nos pusieran un lavabo en vez de dos en el baño? ¿Esa puerta no abría hacía el otro lado? La terraza medía medio centímetro, o sea, un metro ¿Por qué ahora mide menos de cincuenta centímetros? Haces las quejas oportunas pero de poco sirven. De todos modos estás feliz ¡El comedor es gigante! Y tienes tres habitaciones que llenar. Pasas de tener todo tu mundo en tu habitación en casa de tus padres a dispersar tus cosas por toda tu casa (tus cosas y las de tu pareja). Encuentras más fallos pero ¡qué importa!
Hasta que te planteas tener un querubín. Ahí te das cuenta que esa expansión exponencial de vuestras cosas quizás haya sido desmesurada y coges el metro para reubicarlo todo. Ya he comentado alguna vez que las dos habitaciones que estaban disponibles para Miquel no permiten muchas alegrías pero el moisés está en nuestra habitación los primeros meses y el niño solo juega en brazos. A partir del medio año se plantea un problema: El niño necesita estar en el suelo, jugar y explorar. Los parques me parecen inaccesibles así que le compramos una gran alfombra de goma hecha de piezas. Evidentemente, se la ponemos en el comedor retirando la mesa de centro a una esquina. El comedor se va llenando de juguetes de manera incontrolada. En el comedor comemos, vemos la tele, tenemos el ordenador (la torre está a una altura elevada para que Miquel no lo apague y encienda mil veces) y la alfombra de Miquel lo preside. Cuando empezó a gatear se retiró parte de la alfombra porque nunca estaba en ella. Cuando empezó a andar, parte de la alfombra quedó encima de la mesa de centro para proteger el cristal ya que allí estaban sus juguetes amontonándose. Compramos un baul para los juguetes pero solo conseguimos que Miquel se olvidara de ellos o se zambullera peligrosamente en él. Creo que llegó un momento en que ninguno de los tres estábamos a gusto en el comedor. Le llevé a su habitación algunos juguetes. Cambié el baúl por una cajonera de plástico que le gustó bastante.
Pero el caos del salón seguía igual. Vaciamos un rincón del comedor cambiando un mueble de sitio. Allí pusimos la mesa de centro con la alfombra de goma encima, pero faltaba una solución de e almacenaje. Pensé en comprar un mueble específico para juguetes ya que hay auténticas monerías. Pero es un gasto importante que no puedes reciclar ni utilizar para otras cosas. Pensé en algún mueble de Ikea pero no me cabía…. Hasta que me dí cuenta de la solución ideal: Una estantería bajita que teníamos en otra habitación llena de carpetas y papeles nuestros. Estupenda excusa para tirar cosas. Sin gastar un duro, Miquel tiene un rincón de juguetes fantástico. Todos sus juguetes caben en al estantería y él llega a todos. En la mesa están los que más le gustan. ¡Hemos recuperado el comedor, al fin!
Yo creía que Miquel no jugaba con juguetes por que ni los veía de amontonados que estaban pero ahora los tiene todos expuestos y colocaditos y ¡no coge ni uno! Solo coge sus batutas (palos de los portarrollos de cocina), la guitarra y un ordenador portátil de juguete que utiliza de atril. Mañana es su cumpleaños y le hemos comprado juguetes (¿Por qué los adultos nos empeñamos en comparlos?)
Ya sabeis que ahora utilizo todo lo que puedo los tirantes para llevar al niño por que ya me cansa llevarlo siempre en el regazo. Casi me empezaba a preocupar por buscar una manera alternativa de llevarlo cuando el propio Miquel me ha dado la solución: El otro día iba caminando a mi ladito con los tirantes hasta que se cansó. En lugar de venir a pedirme brazos, se fue a la parte posterior de la silla, se subió a la batería y se agarró al manillar (yo no solté los tirantes y llegaba) y ¡tan feliz! Yo fui muy despacito vigilando si pretendía bajarse o no. Sé que no es una solución viable ya que puede ser arriesgada pero nos hizo gracia.

jueves, 24 de febrero de 2011

Aparición en los medios del libro Maternidad adaptada

Esta es una breve nota para quien esté interesado en seguir la evolución de mi segundo "hijo": Mi libro. Ya que considero que este blog sigue siendo testimonio de mi maternidad no de mi actividad como autora. Podeis ver un resumen de su corta vida, de momento, y las novedades que vayan surgiendo en Libro Maternidad adaptada o Página de Facebook del libro Martenidad adaptada

Las últimas noticias son:

Entrevista en Bebés y más

Este domingo 27 me entrevistan ern el programa de Radio Onda Cero Te doy mi palabra de Isabel Gemio. Se emitirá entre las ocho y las nueve de la mañana ¡a madrugar todo el mundo!

Y ya sabeis que podeis comprarlo online en:
Lo podeis encontrar en librerias de Barcelona
Libreria Bertrand Barcelona Rambla de Catalunya, 37
Libreria Alibrí C/Balmes 26 Barcelona
libreria Promarex. Calle Sepúlveda, 87 (Barcelona)
libreria Cau Ple de Lletres. C/ Cremat, 15 Terrassa.
Llibreria Pròleg. Carrer Sant Pere Més Alt, 46
O pedirlo en cualquier librería de España con la siguiente referencia:
Gil García, Estrella. Maternidad adaptada. Alicante: ECU, 2010. 124 págs. ISBN 9788499481654

lunes, 14 de febrero de 2011

El poder de la música

PERDIENDO EL CONTROL

Si, así me siento últimamente. Siento que pìerdo el control de Miquel. Miquel sigue siendo un niño dulce y cariñoso. Me sigue ayudando en muchas cosas: Me recoge las cosas del suelo que le pido, me pasa el teléfono cuando suena, me acerca el bastón… ¡Es un amor! Pero no deja de ser un niño pequeño que me pone difícil según que cosas.

Sabeis que por la tarde me quedo yo sola con él por que así lo quiero y hasta hace poco no me costaba mucho hacerle dormir la siesta, después calzarlo y vestirle la chaqueta. Subirlo a mi regazo y ¡a la calle! Una temporada de paz y tranquilidad que pasó a la historia… Ahora rara vez duerme la siesta. Eso quiere decir que lo tengo que tener entretenido dos horas más o menos. O decido salir a la calle por que fuera lo controlo mejor en mi regazo o con los tirantes. Es algo abarcable siempre y cuando cuente con la colaboración del niño. En estas tardes sin siesta Miquel ha aprendido a abrir la vitrina del comedor y a jugar a tomar el té con el juego de porcelana. Claro, yo no puedo sacárselo a lo bruto y apartarlo de ahí, así que he de utilizar la mano izquierda, jugar con él a tomar el té e írselo quitando poco a poco. El tema de cambiarle los pañales no es demasiado complicado gracias a que lo ato en el cambiador de viaje que pongo en su cuna. Para salir a la calle, tenía que calzarlo y ponerle la chaqueta. Ponerle la chaqueta a Miquel supone un desafío físico y moral para cualquiera, a nadie se lo pone fácil: Se tira al suelo, berrea, huye... Para mí era imposible. Tampoco quería subir a mi regazo para ponerle la chaqueta y los tirantes (ambas cosas indispensables para salir a la calle) Se lo he llegado a poner in extremis en el portal con el niño berreando (los vecinos debían pensar cualquier cosa...). Si, lo sé, debí haberle dejado salir a la calle sin chaqueta para que me la pidiera pero con el frio que hace... Y no ponerle los tirantes antes de salir a la calle es una temeridad. Miquel es muy sensato y va a mi lado pero basta que te fies para que se dedique a explorar mundo. Entre no hacer siestas y los berrinches para salir me hundí moralmente. Me sentía inútil, incapaz de controlar semejante torbellino de energía. Pensé muchas soluciones: Que viniera a vestirlo mi padre o una vecina...No sabía que hacer, iba a perder la autonomía que tenía como madre. Una tarde lo hicimos así, vino mi madre a vestirlo y ponerle los tirantes. Ahora procuro llevarlo más con tirantes que en mi regazo, por que como que ya pesa... Tengo ganas de salir con el andador y el niño al lado pero sé que para eso aun falta. Aun pide muchos brazos.

RETOMANDO EL CONTROL

Los seguidores de este blog sabeis que le ponía a Miquel música clásica cuando estaba en mi útero. Después no volvió a mostrar interés hasta que hace un mes descubrió ¡la batuta! en un programa de Sésamo. Y por ahí ha redescubierto la música clásica. Le encanta dirigir la música con "latuta". Algunas tardes lo he conseguido dormir después de ver videos de Luis Cobos por internet. Hoy ha bastado con ponerle música clásica en su habitación y dejarle dirigir la orquesta un ratito con un palo del soporte de rollo de cocina (su "latuta"), después teta ¡y niño dormido! La cosa va a así: casi siempre hay siesta, antes o después, pero hay días que no hay.

Después vendrá el pleito de la chaqueta pero espero que no haya problema por que hace tres días que no lo hay ¿Por qué? pues no lo sé, pero el niño se deja poner la chaqueta sin problema otra vez ¡Y que dure!!!!! Lo subo a mi regazo, lo ato y la chaqueta se la pongo en el ascensor mirándose al espejo pero esta no es la formula mágica por que he hecho lo mismo otras veces con el niño cabreado. Es normal que el niño vaya madurando y viendo que ciertas actitudes no son adecuadas. Resumiendo: Tengo que un angelito que, a veces, se disfraza de diablillo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Mi historia de la lactancia

Mi hijo tiene 23 meses y aun pide teta. Si me llegan a decir que pasaría esto cuando Miquel tenía dos meses no me lo creo ni loca.

Durante el embarazo estaba muy segura de querer dar el pecho a mi hijo. Me parecía saludable para él y para mí, algo hermoso y fácil. Debe ser algo natural, instintivo… Fui a charlas sobre lactancia que te prevenían sobre las grietas, mastitis… Pero curiosamente esos males eran tan fáciles de evitar poniendo bien al niño al pecho que para qué preocuparse. Así que he de reconocer que cuando aceptaba darle el pecho a mi hijo no tenía una visión realista del asunto.
A las 42 semanas se me programó el parto ya que el niño estaba perezoso. Antes de ir al hospital el día de la programación, rompí aguas en casa. Me hizo ilusión, quizás el parto sería natural. Al llegar al hospital, me monitorizaron y todo iba bien pero a la media hora el niño presentó sufrimiento fetal y hubo que hacer cesarea. Yo había dejado mi plan de parto donde pedía que tanto en parto natural como en cesarea me dejaran el niño para iniciar la lactancia si era posible. Pero el niño necesitó reanimación superficial y se lo llevaron a su padre. La primera vez que lo ví fue a media luz, en brazos de su padre. En seguida vino una enfermera a ponérmelo al pecho. No recuerdo sus indicaciones. Sólo sé que mi niño recién nacido baboseaba torpemente mi pezón buscando su alimento. Es una sensación, bestial, casi animal tan fuerte…

En los días siguientes, en el hospital, Miquel pronto me hizo grietas dolorosísimas en los pezones pero había que seguir dándole el pecho para curarlas y que aprendiera. En una ocasión, dejamos a Miquel con las enfermeras para pasear un poco en el pasillo, al volver lo vimos rodeado de enfermeras dándole mimitos y ¡con un chupete en la boca! Dice Jordi que puse una cara de asesina... Ponerle al pecho era sinónimo de ponerle nervioso, se ponía a buscar aquí y allá. Terminaba "mamando" desesperado de mi brazo, mi vientre, de su mano... y como no sacaba nada pues mas desesperación. Era realmente estresante.

Una vez en casa, Miquel se dedicó a dormir y a intentar mamar. Nos sentíamos muy inseguros. Me dolían horrores los pezones y, lo más preocupante, no estábamos seguros de que Miquel se alimentara correctamente, así que ante esta duda no hay principios que valgan. Jordi fue a la farmacia a por un sacaleches manual y biberones. Como tenía herida en los pezones, la extracción fue bastante dolorosa pero conseguí suficiente leche para calmar a Miquel. El viernes tuve que volver a sacarme leche y dársela en biberón aunque seguía poniéndole al pecho y curándome las heriditas del pezón. Por las noches, le daba el pecho por no tener que estar media hora con el sacaleches y Miquel se cogía. Me parece imposible llegar a los seis meses de lactancia materna.
Cuando Miquel cumplía un mes yo estaba con dolor de pechos y con riesgo de mastitis por que el señor no me vaciaba bien los pechos. He tenido que darle biberones enteros en dos ocasiones por que se ponía tan nervioso que era incapaz de mamar. Y yo vaciarme los pechos con el sacaleches manual. Parece mentira porque algunos días la lactancia va como la seda y otros es un calvario. Estaba con los pezones doloridos aunque sin grietas. Me alquilo un sacaleches electrónico por diez días y esto me salva de la inflamación de pecho. El pediatra me sugiere darle suplemento de leche en polvo con biberón por que no ha ganado suficiente peso. A los tres meses empezamos así con la lactancia mixta aunque Miquel sigue rechazando el pecho. No soporto ver a mi hijo llorando ante mi pecho y riendo ante el biberón. Decido dejar la lactancia materna y darle biberón, dándole el pecho lo mínimo para que no me gotee. Sorprendentemente, descubro en los siguientes días que, intercalando biberones, las tomas de pecho se vuelven tranquilas y placenteras. El dolor de los pezones desaparece de un día para otro. Así que, en cuestión de un mes y medio, los suplementos en biberón desaparecen casi por completo y conseguimos una lactancia materna placentera para ambos. Estamos en los seis meses, con el “permiso oficial” para dejar la lactancia materna, justo ahora que la empezamos a disfrutar ¡Anda ya! No quería dejar de dar el pecho, era algo que sólo podía hacer yo, algo saludable, íntimo. Unos momentos preciosos con mi niño.

Seguimos con el pecho, papillas… Ahora todo es fácil. Al niño le encanta mamar aunque sigue sin estarse quieto. Me preocupaba el hecho de que, por mi discapacidad, no supiera colocarlo al pecho cuando el niño fuera más grande. No contaba con que lo haría él solito y que me descubriera el pecho al menor descuido ¡tengo a un teta adicto! Creo que de saber lo que sé hoy, no me hubiera angustiado tanto por el peso del niño y hubiera confiado más en mí misma aunque pienso que los biberones no tienen por que interferir en la lactancia materna ¡En mi caso, la salvaron!

Mi niño tiene 22 meses y toma teta nada más levantarse, después papillas y pecho a demanda durante el resto del día. Si me llegan a decir esto al mes de nacer Miquel no me lo creo. Ahora oigo mucho eso de “debes dejar de dar el pecho ya” pero no encuentro ningún motivo para hacerlo. Ni la manera: ¡ Miquel sabe encontrar su teta en cualquier momento y sin ayuda! Por eso, en realidad puedo decir que yo he dejado de dar el pecho hace medio año más o menos ¡por que ahora lo coge él! Así que, realmente, yo hace meses que he dejado de dar el pecho ¿no?


Este texto fue publicado en catalán en http://criatures.ara.cat/somlallet/2011/01/19/una-lactancia-mes/comment-page-1/

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Réquiem a las siestas?

Ya expliqué hace tiempo que debía insistir bastante para que Miquel durmiera la siesta. Nunca quería dormir y me costaba hora y media o más que cogiera el sueño. Nos encerrábamos en su habitación hasta que se dormía. Eso sí, cuando se dormía era para dos horas mínimo. Me costaba despertarlo a las cinco. Si, parece absurdo marcarle tanto el horario a un niño pero si no lo despertaba a esa hora ya saliamos de noche.

Hace una semana que he cambiado de mentalidad. A las dos me llevo al niño a la habitación para que Jordi descanse para jugar con él sin pretender nada más. Mentalmente, me siento más relajada así. Ponemos música clásica y el niño juega con la “tuta” (su batuta, un palo). Le cojo y le doy teta si le veo predispuesto, si no, lo dejo (me destroza los brazos al revelarse para bajar). Así he tardado en dormirlo hora y media, lo mismo que antes pero yo no me he estresado. Pero llegó el día que no bastó ni hora y media, ni dos. Sólo se durmió a las cinco de la tarde después de ver un video de Luis Cobos ¡Viva la batuta!

Pero no ha vuelto a haber siestas desde ese día. Ni con música clásica, ni con tele, ni con batuta ni con teta. Antes de las dos procuro tener la mesa recogida y el lavavajillas puesto. Si no he podido y Jordi tampoco, le pongo la tele al niño y así me deja hacer algo. Así estoy escribiendo ahora este texto. No, no me gusta tenerlo embobado delante de la tele pero prefiero eso a que se me suba a la puerta del lavavajillas mientras lo pongo o me coja algún cuchillo. Para recoger la mesa yo pongo todas las cosas en una camarera y me las llevo a la cocina. Esto es demasiado tentador para un niño pequeño.

No me gusta que el niño deje las siestas, creo que es importante que descanse a mitad del día. ¿Ventajas? Por la noche costaba una hora o más dormirlo, ahora solo cinco minutos. No me gusta que llegue tan rendido a la cama y por eso insisto en intentar que duerma la siesta pero ¡No hay manera! A las ocho de la noche el pobre está pestuco y le dejo dormir un poco. Por la mañana a veces cuesta despertarlo a las 9’30 (su hora habitual), otras veces, se despierta antes solo.

jueves, 27 de enero de 2011

Semana de promoción

Si, esta es la semana deseada y temida. Se presenta el libro a lo grande. El martes fui a Radio Terrassa y ayer me entrevistaron en Radio Mollet (espero poder colgar los audios pronto).

Esta tarde a las 20'30 tengo la presentación la libreria El Cau Ple de Lletres. Tendré que soltar un discurso delante de un grupo de personas que presiento numeroso (bueno, más de cinco ya me parecerá numeroso...) Y nunca lo he hecho antes. Después habrá un pica pica. Menos mal que me acompañará Armando Bastida Torres y quizá esto me tranquilice un poco.

El martes día 1 tendré que hablar en la Biblioteca Central de Terrassa a las 19'00 h. Esta vez acompañada de A.C.A.D.E. y también habrá un buen pica pica.

Para ambos eventos, he colgado carteles por la calle acompañada de Miquelet.

Estoy al borde de la histéria. Miquel, ajeno a todo esto, sigue precioso. Bueno, o no tan ajeno, que cuando me lo llevé a Radio Terrassa, investigó todo lo que quiso...

martes, 11 de enero de 2011

El caga cadira



En la noche del 24 de diciembre, los niños esperan ansiosos a darle palos al Caga Tió para que les cague sus regalos. Es una tradición catalana que lucha contra Papa Noel para mantenerse. Nosotros se la queremos enseñar a Miquel.

El Caga Tió es un tronco con una cara pintada. Aunque en mis tiempos de cole (en casa no lo hacía al tener padres no catalanes), era una simple corteza de tronco. Durante todo el mes de diciembre se le debía dar de comer para que cagase bien el 24. Cualquier cosa valía, en el cole lo que mas abundaba eran las cáscaras de mandarina (esa que te metía tu madre junto al bocadillo para que comieras fruta).

“Como muchas de las tradiciones que hoy en día celebramos, el caga tió tiene origen pagano y parece ser que guardaba relación con la celebración del solsticio de invierno. En sus orígenes, no era mas que un tronco que quemaba en la casa y regalaba calor, luz y, simbólicamente, todo lo necesario para la celebración, como podían ser turrones, caramelos y barquillos[…] Como todas las tradiciones, ésta también ha evolucionado a lo largo de los años y en cada casa se vive de una forma particular. La mas común seria la de que los niños busquen un tronco, que deberán alimentar y cuidar, para que se convierta en un ser mágico y les obsequie con presentes. La forma de conseguir estos regalos seria picándole con un bastón mientras se canta una canción popular. Los regalos se encuentran junto al tronco cubiertos por una manta.” (extraido de http://iruasecas.bitacoras.com/archivos/2005/12/24/el-caga-tio)

Pudimos comprar el tronco pero el precio nos parecía abusivo y Jordi, muy optimista él, quería ir a buscar el tronco a la montaña. Al final, el 24 estabamos sin tronco y sin Tió. Se me ocurrió innovar (debe ser la costumbre ya). Juntamos dos sillas de comedor y las cubrimos con una manta. Miquel cantó con su padre el “caga cadira” (caga silla) mientras veía que no había nada debajo de ella. Después se iba a ver el Belén mientras su madrina escondía los regalos debajo. Era muy gracioso cuando levantaba la manta y veía que ahora sí habían cosas. Le gustó mucho un caballito balancín que le trajo la madrina aunque lo que le volvió loco fue una guitarra ¡Hasta las dos de la mañana tocando la dichosa guitarra!

En reyes, los regalos no fueron muchos: muñecos de Epi y Blas, ropa… Pero lo que si duda triunfó fue el regalo de mi madre: Le regaló un estuche con champú y colonia. Y ya tenemos a Miquelet echándose colonia todo el día y dándonos la mano a oler. Y es que Miquel está hecho un dandi.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Historia de una gestación diferente

El 22 de octubre del 2009 se publica en Discapnet una entrevista que me hizo la señora Labrador.
El 13 de noviembre me llega este correo que me abre las puertas a un nuevo sueño ¡Publicar un libro!

De: Jose Antonio Lopez
Asunto: Publicacion de libro
Para: selene_gil@yahoo.es
Fecha: viernes, 13 de noviembre, 2009 12:44

Buenos días Estrella

Me han llegado comentarios de que deseas publicar un libro por parte de Débora Labrador de fundación ONCE y nos gustaría poderlo leer , para su posible publicación.

Nuestra editorial a publica de autoayuda y podría sernos de interés, www.ecu.fm

Un cordial saludo

Jose A Lopez Vizcaino


El material lo tengo escrito pero he de trabajarlo para que quede bien en formato papel, ampliarlo, etc.. La editorial lo comprende y me da todo el tiempo que precise. Es complicado trabajar con un peque así que he de irme a la biblioteca algunas tardes dejando a Miquel con mis padres.

Me leo el texto mil veces, rectifico, amplío y escarbo en mis recuerdos para ser lo más fiel posible a la realidad. El 28 de febrero de 2010 (en el cumple del peque) doy por finalizado el trabajo y le entrego el texto al padrino de Miquel para que me lo registre en el Registro de Propiedad Intelectual. El 5 de marzo se lo envío via e.mail en formato pdf a la editorial. El 12 de abril me confirman que me van a editar el libro vía e.mail. He de decir que se me saltaron las lágrimas. Desde pequeña tenía dos sueños. Ser madre y ser escritora. Es curioso como una cosa me ha llevado a la otra.

La editorial me envía mi texto encuadernado. Me sorprende que no han modificado nada del texto y eso me da la oprtunidad de autocorregirme una vez más. Vuelvo a corregir acentos, incluir nuevos datos que considero relevantes... Se lo devuelvo via correos (la editorial está en Alicante). Me vuelven a enviar otra prueba, esta vez corregida por ellos y con fotos incluidas (fotos hechas por Jordi durante el embarazo y primeros meses). Estoy de acuerdo con todas sus correcciones ya que no afectan para nada a mi estilo. Pero vuelvo a modificar, ampliar... Llego a desesperarme. Un día me leo el libro y me parece perfecto. Al día siguiente considero que falta mucho trabajo para que quede bien. Pero les envío el libro antes de irme a Galicia ¡No quiero darle más vueltas!

En octubre me mandan una muestra de la portada ¡Me gusta! La foto fue idea mía. No quería aparecer en ella y quería algo simbólico y con ayuda de mi madre hice la foto en mi habitación. Con un poco de retoque fotográfico me gustó el resultado. En noviembre ya hablamos de presentaciones, distribución... etc.

Ahora el libro ya es una realidad y se puede encontrar en cualquier tienda. Principalmente, de Cataluña ya que la tirada es corta (500 ejemplares) pero se puede pedir en cualquier librería de España o por Internet.

Gil García, Estrella. Maternidad adaptada. Alicante: ECU, 2010. 124 págs. ISBN 9788499481654


Estoy buscando la mejor forma de presentarlo. Y hoy he recibido una grata sorpresa: A.C.A.D.E., donde yo practico equinoterapia me ha brindado todo su apoyo y me han gestionado la presentación del libro en la Biblioteca Central de Terrassa para el 1 de febrero a las 19:00 h. ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!



martes, 28 de diciembre de 2010

La vida sentimental de los discapacitados

Es un tema que quizá se vaya un poco de la temática de este blog o no. Es algo a lo que no dejo de darle vueltas últimamente por que es algo que me afecta directa o indirectamente. Lo que voy a contar aquí no necesariamente me ha pasado a mí pero son anécdotas que conozco muy de cerca.

Estoy muy feliz con mi pareja y con mi niño. Me parece genial que una editorial haya encontrado mi historia lo suficientemente interesante para editarla pero ¿por qué mi historia suscita interés? Hay dos opciones: A- Es una bonita historia bien escrita que tiene su interés o B- Una discapacitada se atreve a ser madre y encima alardea de ello. A ver, que no soy la primera ni la única mujer y madre discapacitada. No quiero medallas por ello. Siempre tuve inquietudes literarias y encontré una gran fuente de inspiración en mi embarazo y la aproveché.

A veces pienso que la sociedad todavía tiene metida en la cabeza la idea del discapacitado metido en casa a cargo de sus padres sin apenas vida social propia y ¿sentimental? ¡anda ya! Si es un crío que jamás crecerá. Esto nunca te lo dirán a la cara, ya no… Está mal visto pero todavía permanece en algún lugar oscura de la mentalidad española (la que he podido sondear algo). Espero que mi libro ayude a dar algo de luz.

Encontrar pareja es un gran reto. La mayoría nos valemos de internet para ello. Sospecho que son más las mujeres discapacitadas que los hombres que tienen éxito. ¿Por algún resquicio de la idea de que el hombre protege a la mujer? Si la discapacidad es adquirida después de estar en pareja ¡ay, mala suerte! La gente se comparece del pobre marido o mujer y ya está (aunque también he oído casos de que el marido tiene que escuchar sugerencias de divorcio por parte de ajenos). Pero si te enamoras de un discapacitado y haces vida en pareja con él ¡Ya eres la tonta del pueblo! Has cogido un producto defectuoso y en vez de devolverlo ¡te quedas con él! Nadie te pregunta si eres feliz, solo lo que te cuesta ayudarlo. Nadie se cuestiona lo que hace él por ti ni lo que te aporta ¿qué va a aportar un discapacitado? Sólo ven su discapacidad. AH! Una ventaja tiene tener una pareja discapacitada: Oficialmente, te has ganado el cielo por santo/a mártir. Da igual que seas un/a ímbecil, si tu pareja es discapacitada eres buena persona, eso es algo incuestionable (¿Por qué? ¿Por qué no la has abandonado? A lo mejor tiene que aguantarte mucho más tu pareja a ti que tú a ella, quizá él sea el que te aporta paz a tu vida…) Quedémonos con lo bueno: Eres tan bueno/a como un angel.

Vaaaaaale, se acepta que un discapacitado se case o viva en pareja. Otra ventaja de tener una pareja discapacitada es que nadie te dará la paliza con la dichosa pregunta “¿Para cuando un niño? ¡NO, POR DIÓS! Tema tabú, como hablar de la soga en casa del ahorcado. Yo solamente se la he oído a mi madre y a mi hermana. A nadie más. Nadie me permitió coger a un bebé hasta que estuve embarazada.
Por absurdo que parezca también se han encontrado mujeres discapacitadas que viven en pareja con personas que se sorprenden que se queden embarazadas por que presuponían un matrimonio sin sexo. Es lo que tiene estar con un ángel ¡es muy aburrido!

Y cuando das el campanazo de quedarte embarazada es inevitable oir algún que otro comentario más o menos hiriente de lo difícil que es criar a un hijo (curiosamente, dicho por alguien que nunca viene después a comprobar si el pobre bebé es criado correctamente). Descubres que algunas personas de poco alcance pensaban que tus padres te habían esterilizado de pequeña y ahora se enteran de que no… (no me hagáis comentar esto, por favor, por vergüenza ajena). Yo no oculté mi embarazo a nadie pero como me pilló la barrigota en invierno e iba mucho en la silla de ruedas, sólo se enteraba quien era informado por mí. Pero sé que han mirado mal a mujeres en avanzado estado de gestación por ir en silla de ruedas. ¿Por imprudentes? ¿Por locas? Seguro que ha sido el embarazo más premeditado de la década.

Bueno, ya está, ya tienes a tu niño/a precioso/a medio criado, parloteando y corriendo que da gusto tapándoles la boca a muchos. Es ahora cuando descubro la última ventaja ¡Existe otra pregunta tabú! ¿Quién la adivina? “¿Para cuando el segundo?” y si a alguien se le escapa por error ya se apresuran a corregirse “bastante tiene…” Así que ya tenemos a Miquelet condenado a ser hijo único por la sabiduría popular.

martes, 21 de diciembre de 2010

Para comérselo a besos....

Miquel tiene 22 meses y está precioso. Además, es muy muy inteligente. Si, este artículo está escrito desde el orgullo de madre pero ya tocaba ¿no?

Siempre está dispuesto a ayudar y hacer cosas. Cuando se le escapa un juguete, lapiz o pelota debajo del sofa del comedor, va corriendo a la cocina a buscar la escoba para sacarlo sin que nadie le diga nada. Claro que para sacarlo necesita ayuda. Le encanta ayudarme a hacer la cama aunque solo consista en golpear el colchón, tirar de las sábanas y acercarme la almohada.

A Miquel le encanta mi silla de ruedas, muchas veces levanta los reposapies, pasa dentro y los baja y se queda ahí metido sentadito jugando. Ya varias veces, al llegar a casa me ha cogido de ambas manos y ha tirado para que me levante y le deje su "casita" libre. El otro día decidí bajarlo de la silla en la calle y llevarlo con los tirantes y fue toodo el rato a mi ladito. Llegué yo muy contenta a casa de mis padres y lo estaba contando mientras me quitaba el abrigo, cuando Miquel deja de jugar y va corriendo a traerme el bastón que siempre utilizo allí sin que nadie le dijera nada ¡Nos quedamos alucinados! Y es que me lo como...

El otro día fuimos a escuchar villancicos rocieros. Sinceramente, no me gustan mucho pero como al niño le encanta la música... (¡lo que una madre llega a hacer por un hijo!) ¡Diós mío! Miquel parecía que estaba en un concierto de rock Reía, palmoteaba, cantaba, bailaba... Acabó siendo el centro de atención. A cada villancico que acababa, exclamaba "¿no hay más?".

Y es que las alegrias que te da un hijo son muchas y variadas. ¡FELIZ NAVIDAD!


P.D. El libro Maternidad adaptada ya está a la venta. Teneis el enlace aquí, en el blog, a la derecha.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cajita de recuerdos

Quizá con un niño de 22 meses sea algo pronto pero he empezado a guardar sus cositas con cariño. Son recuerdos que no quiero que se olviden. Tengo la ventaja de tener el libro ya editado pero aun así hay cosas muy íntimas y personales.

En esa caja he metido un album con las ecografias, ese primer chupete que le dieron las enfermeras del hospital sin mi consentimiento, el album de fotos que le hicieron en el hospital (por el "módico" precio de 30 €), el primer "juguete" que le entusiasmó (una caja de gomilonas vacía), postales y calendarios que le hemos hecho... Me falta localizar el CD de Eurovisión 2008, nos guste o no, fue la banda sonora de sus primeras horas de vida. También las canciones que le ponía en la tripa... La caja es grande pero pronto se quedará pequeña.

Y es que es increible todo lo que hay que recordar, todo lo aprendido y todo lo disfrutado. Los asngustiosos inicios de la lactancia que auguraban una lactancia marterna corta y ahora resulta que Miquel se engancha a la teta a la más mínima ocasión. El buscar las maneras de hacer las cosas lo más simple posible...

Vaya, parece que las Navidades me ponen melancólica.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Días complicados

No he podido escribir en el blog por que Miquel estaba muy demandante y, finalmente, se ha puesto malito. El jueves empezó con diarrea bastante fuerte. A las tres de la noche se hizo caca también y lo cambió Jordi, me quedé yo con él para que se durmiera pero no paraba de llorar. Ni con el pecho se calmaba. Le tuve que cambiar dos veces el pañal en media hora y sólo habia tomado pecho. Jordi ya se había ido a trabajar pero le vi tan mal el culito y temí que se deshidratara así que lo llamé para llevar al niño al hospital. Estaba asustada, la verdad. Al fin, el niño se durmió y descansó algo. Yo me vestí y cuando llegó Jordi nos fuimos al hospital. El niño había vuelto a hacer caca. Al llegar a hospital, nos dicen que tiene fiebre y le dan apiretal. Estamos preocupados pero Miquel no para quieto un segundo y sólo piensa en jugar. Apenas ha dormido cuatro horas y está así de fresco y nosotros hechos polvo ¡ay, la edad! ¿Y este niño tiene fiebre? ¡Increible! Cuando nos hacen pasar, lo ven bastante bien pero nos dan pomadas especiales para el culito, dieta blanda y a correr.


Realmente, ha mejorado rápidamente aunque era un suplicio darle de comer, sólo queria teta. Los yogures eran misión imposible. Como es natural, hemos dejado el aprendizaje de ir al water para más adelante. El niño avisaba en seguida que se hacía caca por que le hacía daño aunque temía el cambio de pañal (por las pequeñas yagas). Este martes hemos ido a su pediatra para que mire la evolución de la gastroenteritis y, de paso, que le mirara los ojos por que se los rascaba mucho. Miquel tiene conjuntivitis. Ahora que pasó el suplicio de cambiarle el pañal con alaridos de dolor tenemos los mismos alaridos al ponerle las gotas en los ojos. Menos mal que sólo son dos veces al día.

Con todo esto, yo ando muy cansada pero la cosa se va normalizando. Estos días también hemos decorado la casa para Navidad y hemos hecho algunas compras. Creo que estas Navidades van a ser mas especiales que las pasadas. Miquel ya disfruta de los juguetes y se lo pasará pipa con el caga tió y el palo. Espero que no haya ningun destrozo.

martes, 30 de noviembre de 2010

Hábitos de higiene

Últimamente, Miquel nos lo pone díficil a todos con sus berrinches. Sigue teniendo buen caracter, alegre y juguetón pero cuando dice que no....

El tema de ponerlo al water: Mi madre dice que hemos esperado mucho y yo pienso que quizá sea pronto, el caso es que Miquel huye, se tira al suelo, berrea... para no ir al water. Yo no puedo ponerlo sin su cooperación. Lo curioso es que si lo consigues sentar, Miquel se vuelve otra vez el niño más feliz del mundo y después de diez minutos sentado sin hacer nada (bueno, el otro día hizo pipi de casualidad) le dices ¿Quieres bajar? y te responde enfadado "No" ¡Quién lo entiende! Realmente, este niño tiene caracter. Cuando le niegas una cosa se va enfurruñado de cara a la pared. Ahora hemos conseguido mediante juegos que se siente en el water sin llorar y se está contento si tiene su pelota o juegas con él, de ahí a que haga la caca...

He empezado a cepillarle los dientes en el labavo por las mañanas (Jordi lo hace por las noches después de cenar en su trona)subido a un taburete pequeño. Cepillarse los dientes con agua es algo que le gustó mucho desde el primer día y ahora lo hace él solito. El drama empieza cuando después de diez minutos le dices que ya están relucientes y que ha de ir al parque. Le intentas coger el cepillo "¡No, e mia!" o te dispones a irte de su lado y ya tienes berrinche asegurado... Por que Miquel lo quiere hacer todo él pero que tú estés ahí.

Ahora que empieza a hacer frio de verdad, algunas tardes no salimos o lo hacemos tapados con una mantita. Me da pereza ponerlo a andar y parece que a él también por que nunca me lo pide. Eso si, si volvemos a casa acompañados viene corriendo a mi lado. Casi siempre obedece y no se va de mi lado o muy lejos. Pero ese "casi" hace que los tirantes sean indispensables si voy sola.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Peleando por las siestas

Así llevamos unos 15 días. A las dos lo llevo a su habitación para que Jordi descanse un poco antes de volver al trabajo y para dormirlo. Últimamente, me cuesta mucho, muchas veces tardo hora y media. Lo pongo al pecho, el proyector de luces y música relajante que hace un año le daba miedo y ahora le encanta. Se pone a jugar con el proyector. Apago el proyector. Me busca la cadena que llevo al cuello (de cuero, la única que no me rompe) y se pone a jugar con ella. La escondo. Empieza a señalarme las partes de la cara para que yo le diga el nombre y siempre me lía para que le pregunte (ya las identifica todas y dice mano y nariz). Le inmovilizo el brazo y le digo que hay que dormir. Entonces me lanza besitos con su manita entusiasmado ¡ufff! Si le digo que se calle con el dedo en mis labios, se rie y me imita. Me quedo sin recursos. Intento que se enganche a la teta y el nene se pone tieso como una tabla, cosa que me fatiga muchísimo los brazos. Intento que se relaje pero es imposible, así que lo dejo en el suelo y se va a jugar con sus juguetes. Así podría estar horas. Ásí que llega un momento en que lo cojo, con el consiguiente berrinche y lo intento dormir de nuevo o bien lo pongo en la cuna con unos cuantos juguetes y subo la barandilla. Así el tiempo que él necesita para mentalizarse que ha de dormir yo lo aprovecho para recoger la cocina. No creais que llora o protesta, se queda jugando. Eso sí, no me da mucho tiempo, el justito para poner el lavavajillas y ya está llamando "¡mami!". Voy para allá. En el mejor de los casos, en un cuarto de hora lo tengo dormido. En el peor, he tardado dos horas y media en total en conseguir que se durmiera. También puede ser que me encuentre con la sorpresa que ha hecho caca. Así que me toca cambiarlo en su cuna con el cambiador de viaje. He dcidido hacerlo así por la comodidad de tener todo lo del cambio de pañal en su habitación, cambiarlo sentada o de pie teniéndolo controlado y por no tener que subirlo a mi cama. Si tuviera que llevarlo a mi habitación, lo tendría que calzar por que en brazos ya no lo llevo y se trata de dormir al niño no de espabilarlo. Después del cambio de pañal o de volver de la cocina, generalmente tarda poco en dormirse en brazos y a la teta ¡Cuando conseguiré que se duerma en su cuna? Que este niño pesa mucho... Y con los días tan cortos, he de despertarlo antes de las cinco y media si quiero salir de día.

Ahora le estamos familiarizando con el water. Ponerlo en un water de niño era berrinche asegurado, así que le hemos comprado un reductor para el water grande y ahí se está tan feliz pero no hace nada.

martes, 2 de noviembre de 2010

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar

¿Os acordais de esa frase cuando estaba poseida por el sindrome nido antes de parir? Pues no estoy embarazada pero se ha vuelto a convertir en mi máxima. Cuano tu pequeño terremoto coge todo lo que está a su alcance y las recoloca en sitios impensables para una mente adulta te hace replantearte muchas cosas.

La opción de ponerlas en un sitio alto no es una opción ya que quedarían inaccesible también para mí. Por tanto, sólo te quedan los bloquadores o llevar el orden de las cosas al extremo. Vigilando a cada momento que no se haya tocado nada indebido (una vez tuve que comprar otra pasta de dientes ya que la que tenía no apareció hasta una semana después en la caja de juguetes de Miquelet. La maternidad te aporta muchas cosas buenas.... Al tener un terremoto en casa me estoy volviendo escrupulosamente ordenada y detallista ¡alucino conmigo misma!

Con la idea de ganar espacio hemos comprado un canapé. Gran idea salvo por el pequeño detalle que la cama es mucho más alta ahora. 22 cms del canapé, dos de las patas más el colchón... Mi cama tiene una altura de 58 cms. Teniendo en cuenta que soy bajita, me cuesta bastante subir. Y lo que interesa en este blog: subir a Miquel para cambiarlo. El tema de sentarme yo en la cama lo he solucionado con un step y me es muy cómodo. Lo de cambiar a Miquelet en la cama sentada en la silla no podía ser. Así que puse el cambiador de la cuna de viaje a los pies de la cama (este cambiador lleva un cinto para atar al niño, gran invento por que ultimamente se me escapaba por toda la cama). Así puedo atar al niño y le cambio de pie apoyada en la cómoda. Al hacerlo así, me he dado cuenta que al estar por encima del niño tengo mayor control de la situación. Aun así, a veces tengo que recurrir al poder hipnótico de la tele de mi habitación mientras lo cambio. Otra ventaja del inconveniente de tener la cama tan alta es que el niño aun no puede subir sólo a ella como hacía antes. Dentro de poco podrá y me asusta que salte como antes, ya que la posible caida es mayor.

martes, 26 de octubre de 2010

¡NO, NO, NO!

A Miquel le apasiona jugar y comer con la cuchara o tenedor o darte de comer. Afortuinadamente, la tele deja de ser el único recurso para darle de comer. Le encanta llenar la cuchara en el plato y llevársela a la boca. Si quieres que llegue algo de comida a su destino debes ayudarlo guiándole la manita pero sin que se de cuenta, que si no ¡se enfada! Estamos variando sus cenas con crema de verduras, sopas caseras o bikini calentito que le encanta (el bocadillo si que lo come solo).

Ya os he explicado que dice muchas palabras. El otro día me sorprendió cuando le dió las gracias a una señora que nos ayudó en la calle a ponerlre la chaqueta. Una palabra que utiliza mucho y vehementemente es "¡NO!". Te lo dice con la boca y con el dedito por si no te queda claro. ¿Miquel, tienes caca? "¡NO,NO,NO! y, a veces, el tufillo que te llega te dice justo lo contrario pero como está jugando... ¡Miquel, baja ya de la bici estática! "¡NO, NO, NO!" (Si, mea culpa, se me ocurrió un día subirlo para hacer la gracia y ahora quiere que lo suba a diario por que le encanta aunque no llegue a los pedales). Miquel, deja ya de aporrear el teclado del ordenador... "¡NO, NO, NO!". El problema llega cuando le ofreces jamón o cualquier cosa que le gusta y te dice "¡NO!" alargando la mano para cogerlo. Si le insistes en que diga "si" puede que diga "más".
Como dice su padre: "niño, a tí nunca te casaremos..."

lunes, 18 de octubre de 2010

Lactancia materna hasta en la sopa

Como todo, es cuestión de modas. Todos los medios de comunicación se hacen eco de lo buena y maravillosa que es la lactancia materna (menos El Mundo, como no). Fuimos a la fiesta de la lactancia de Terrassa. Allí se leyó un manifiesto donde se recomienda los consabidos seis meses de lactancia exclusiva cuando, curiosamente, sólo hay cuatro meses de baja por maternidad (hoy he oído que se plantean ampliarlo a cinco meses) ¿No es un contrasentido? Si, existe el fantástico invento del sacaleches. Y no lo digo con sorna. A mí me sirvió de mucho cuando la subida de la leche y sé de mujeres que lo utilizan largo tiempo en el trabajo. Es admirable por que a mí me parecía algo muy tedioso. Con lo hermoso que es dar el pecho en directo y hay que darlo en diferido por que a nadie se le ha ocurrido que la baja de maternidad es demasiado corta o no hay guarderías en las empresas.

Ahora mismo estoy escribiendo este post con Miquel mamando de pie delante mío ¿Quién dice que la lactancia es incompatible con el trabajo? Es broma, por desgracía, en muchos casos, lo es. Una diputada italiana va al parlamento con su hijo en un fular pero eso es un privilegio. Se trata de darle a la maternidad el lugar que le corresponde sin que esto quiera decir que la mujer deje el mundo laboral. El otro día hablé con una madre en el parque. Su hijo tenía cuatro meses y lo estaba acostumbrando al biberón por que debía volver a trabajar y no se veía utilizando el sacaleches. Es realmente incomprensible que se acuse a los padres de poca dedicación a los hijos cuando los horarios laborales son realmente incompatibles con la vida familiar.

Quizá esté un poco cansada de dar el pecho, sobre todo del modo impetuoso y antojadizo de mamar de Miquel, quizá los primeros meses fueron agotadores y estresantes pero... Puedo decir que la lactancia es una experiencia enriquecedora, relajante y contribuye a subir tu autoestima (una vez la lactancia está bien establecida. Los principios son duros).

viernes, 15 de octubre de 2010

Negociando con la teta

Miquel domina el lenguaje cada vez mejor y tiene muy claro lo que quiere. Es para comerselo a besos cuando pide "mách" carantoñas o te mira incrédulo cuando dejas de jugar con él "ya tá?". Cerca de casa tenemos una iglesia que da todas las campanadas (afortunadamente, a un volumen razonable). Pues a Miquel le encantan las "ampanas" y las espera con expectación. También tiene muy claro que todo lo que se come es "patata" aunque ya empieza a decir "manzana". Os estais fijando: todo con la a.

Utiliza este nuevo recurso también cuando quiere teta. A veces, no quiero dársela (en teoría, estamos dejando el pecho) y le ofrezco galleta o pan. Lo coge, lo mira y entusiasmado me lo ofrece o me lo mete en la boca directamente exclamando "¿tetassss???". ¿Quién negocia con quién? Me siento una máquina expendedora. "Le meto a mamá en la boca un trozo de pan y consigo leche" pensará Miquel.

Mañana iremos a la tetada popular de Terrassa que se celebra por la Semana Mundial de la Lactancia. Iremos por segunda vez y sin saber aun como ni cuando dejaremos el pecho.

jueves, 7 de octubre de 2010

19 meses de maternidad adaptada

Parece mentira como pasa el tiempo. Miquelet ya es un niño pequeño, ya juega con juguetes, sube a todos lados y me vuelve loca.

El 29 de septiembre fue su santo y ante la temida pregunta "¿Qué le compro al niño?" Yo contesté entusiasmada que algún instrumento musical ya que tal como vaticinó Teuladi tiempo atrás, el niño ha salido melómano. Así que la trompeta y el xilófono que le trajo la madrina fue recibido con tal entusiasmo por parte del niño, que cinco días después todos tenemos jaqueca (menos el niño).

He introducido un pequeño cambio en la alimentación del niño. Al despertarse por la mañana siempre toma teta pero como se negaba a tomar el biberón espesado de las 11 le he comprado papilla con cola cao. No sé si se la toma por que es papilla, por que lleva cola cao o por que se queda embobado viendo los dibujoa ya que ponerlos se ha vuelto condición sine quanum pra comer. Si, es nefasto, lo sé pero es lo que hay. Por lo menos lo que le gustan son dibujos aceptables (si no nos ponemos muy quisquillosos con la coherencia del guión). Así evito que me pida pecho por la mañana. A la tarde, al levantarlo de la siesta, le doy juguetes para que no se enganche. Le preparo un bocadillito de queso o galletitas por si me pide mientras vamos a casa de los abuelos a merendar. Realmente, no sé si lo hago para que no me pida teta o para tener una excusa para no llevarlo con tirantes y llevarlo en mi regazo. Ahora a quien le da pereza utilizar los tirantes es a mí. El niño va bien pero está obsesionado con la parte de atrás de mi silla y quiere subirse. También presiento que me quedan cuatro días de llevarlo así, aunque ¿a qué niño no le gustan los brazos de mami? La parte "negativa" de todo esto es que, a veces, se acuerda de la teta en mitad de la calle. No me importa darle teta en mitad de la calle pero es que ya empieza a hacer fresquecillo... A este paso, calculo yo que dejaremos la teta antes de los cinco años.

Cambiando de tema, ya he aprobado la portada del libro. Por tanto, aunque no tengo la fecha de salida a la venta, calculo yo que no debe ser muy lejana ¡Qué nervios!

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Lactancia prolongada?

Pues eso, con casi 19 meses y seguimos con teta-adicción-asalto-a-mamá-en-cuanto-se-agacha. Nunca pense que llegaría a este punto. ¿Os acordais cuando lloraba por que Miquel no quería tomar teta a los tres meses? No sé si estoy nostálgica o son efectos secundarios de repasar mi libro por vigesimo quinta vez (Ah! Ahora vuelve a estar en la editorial y espero que ya quede poquito para su publicación). Es cierto que últimamente rememoro mucho mi embarazo ¡ains!

Con Miquel va de fábula, últimamente casi no utilizo los tirantes por que va cogido de mi silla o por que quiere brazos. El tema del pecho me agobia un poco. Hace todas las comidas sólidas que le tocaría menos por la mañana, que hay que pelear con él para tomar un simple bibe espesado ¡prefiere la teta! No sé si probar a darle papilla en plato pero ¿qué hago yo con mi leche? Bueno, supongo que con el tiempo... Dentro de un año si que quiero que vaya a la guardería y si sigue encaprichado de la teta, no llegaremos nunca. Si, incrédulos, irá a la guardería aunque sea sólo un año. Miquel ya es muy sociable pero creo que le hará bien habituarse a nuevas reglas por que es algo cabezón, je je je.

Dentro de poco se celebra la Semana mundial de la lactancia materna. Me hace mucha ilusión ir con Miquel a la "tetada popular". Aunque la manera de mamar de Miquel nunca fue muy ortodoxa ¡No para quieto un segundo! ya no me da reparo darle el pecho en cualquier sitio por que si se me escurre, mama de pie y todos contentos (bueno, mi espalda no mucho)). Salvo por la mañana, intento priorizar otro tipo de alimento a la teta aunque alguna chupadita, aunque sea en un despiste mío, siempre la consigue. Despertó Miquel ¡Hasta otra!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Un hombrecito de 18 meses

El 28 de agosto, Miquel cumplió 18 meses ¡El tiempo vuela! y el día 1 fue a la revisión del pediatra. En todas las revisiones anteriores se las pasaba llorando desde que entraba hasta que salía. Esta vez nos dejó a todos con la boca abierta al ver que aguntaba toda la visita sin un puchero. Aunque se meó en la camilla como siempre. El colofón fue las dos vacunas, una en cada brazo, sin un ¡ay! Fue increible. Es todo un hombrecito de 85 cms y trece kilos.

La vuelta a la rutina del día a día no fue muy dura. Miquel sigue durmiendo las noches enteras y muy feliz en su cuna. Seguimos utilizando los tirantes cuando el señor quiere andar por que últimamente tiene "bracitis aguditis" y se encalama a la silla a la menor ocasión apoyándose en mi reposapies para que lo coja mami.

Ahora realmente empieza a sentarse a jugar con sus juguetes. Le encanta pintar o intentar escribir. Evidentemente, sólo hace rallotes pero con una cara de concentración como si fuera una ecuación matemática. Sigue disfrutando de todos los parques y hoy se ha tirado solo del tobogán.

sábado, 28 de agosto de 2010

Vacaciones en familia

Este verano nos hemos ido a Galicia, a nuestra casita. El viaje duró dos días ya que paramos a dormir en Burgos. Llegamos a las siete de la tarde y hacía un frío que se hacía notar con nuestro atuendo de Barcelona (manga corta y pantaloncito corto). A pesar de eso, desafiamos el frío para aprovechar el parquecito que había para que Miquel se quitara el anquilosamiento del viaje. El niño era el único que llevaba una buena chaqueta a mano para ponerse. Después de cenar fuimos a la habitación a descansar pero Miquel no estaba muy dispuesto a ello. Al tener la cuna de viaje del hotel sólo lo podía dormir Jordi ya que yo no lo podría meter después en la cuna sin pedirle ayuda. Pero al ver que no había manera se pasó al plan b para que el conductor descansara algo: Colecho con mami. Sin barrera de cama ni nada (decidimos no cogerla por no practicar ya el colecho). Increíblemente, Miquel se durmió en seguida en mi pecho pero se giró y estuvo a punto de caer de la cama. Lo cogí sin problemas pero con el grito instintivo que pegué lo espabilé y ahí empezó el baile. Miquel no encontraba la postura y me molía las costillas. Después de un rato eterno descubrí que lo que tanto le molestaba era mi almohada. Al apartarla, se durmió enseguida bajo mi brazo rodeándolo. No lo moví en toda la noche. A las siete se levantó Jordi fresco como una lechuga, el niño dormía a pierna suelta pero yo estaba cansada, sólo había hecho un duermevela por vigilar al niño. Jordi pasó el niño a la cuna y pude descansar bien hasta las nueve.

Después de comer en el asador de Villamañán fuimos a los aseos, allí estaba el cambiador de bebés en el baño de discapacitados a pesar de tener unos servicios a parte hechos a la altura de niños ¿no sería más lógico que estuviera allí? De nuevo, la incongruencia nos llevó a orinar en familia. El día anterior, en las paradas de servicio de autopista como Ars el cambiador se encontraba aparte desvinculado de cualquier servicio de hombres, mujeres o discapacitados (el tercer sexo).
Llegamos al pueblo a media tarde. Allí me tuve que enfrentar a la ya conocida inadaptación del pueblo y de mi propia casa. El andador que tan bien me fue en las paradas y en el hotel aquí lo utilizo dentro de casa, ya veremos si me atrevo a utilizarlo fuera de casa. Mi casa tiene pocas escaleras en comparación con el resto de casas del pueblo, pero haberlas, haylas y para no desentonar con el resto ¡sin barandillas! Estos días en el pueblo han sido duros en ese sentido. No tenía autonomía para salir de casa, llevar el andador por el pueblo me destrozaba las muñecas. Dentro de casa tenemos muy pocas cosas por no empezar aun las obras y no he encontrado (ni buscado) la camarera para llevar cosas de un lado al otro como hago en mi piso. Así que me encuentro limitada o se me complica mucho hacer cualquier cosa. Eso por no hablar que sólo teníamos agua utilizable en el cuarto de baño y la cocina sin luz. Aun así, teníamos agua caliente, un microondas y ¡un lector de dvd!. La cuna de viaje que compramos con abertura en el lateral por si yo necesitaba sacar al niño, nos cupo justita al lado de nuestra cama. También tenemos un pequeño calefactor para las frías noches gallegas ¿qué frías noches gallegas? ¿Dónde quedaron? El nórdico que tenemos allí porque aquí (Barcelona) ya ni lo ponemos, lo tuvimos que quitar la segunda noche, ya que con la sábana bastaba. Algo impensable hace sólo dos años. Todos los días con un sol do carallo que agotaba.

Estar en el pueblo con el niño siempre me ha supuesto un reto mental muy fuerte. Quisiera quitarme el san benito de discapacitada que necesita ayuda y conseguir demostrar a todo el mundo que cuido de mi hijo perfectamente. Algo absurdo, sinceramente pero es algo superior a mí. Y justamente en ese momento me encuentro con más barreras que en todo el resto del año que me impiden hacer cosas que aquí hago sin problemas. Cambiarle los pañales en la cama a Miquelet sería fácil si tuviera sitio alrededor para poner una silla y una silla con ruedas para llevar el niño hasta allí.

Cada año que he veraneado allí he tenido estos problemas pero ahora más que nunca me frustra tener que recibir ayuda cuando es mi hijo quien me necesita. Quizá mi ambición personal ha crecido, no me conformo con recibir ayuda de todos, quiero hacer las cosas por mí misma y por mi hijo. Este sentimiento me bloquea y me hace sufrir pero me alivia leer en Inteligencia maternal de Katherine Ellison (Destino, 2005) que es algo común que la ambición y el afán de superación se dispare en las madres. De pronto, mi discapacidad se vuelve insoportable como si acabara de adquirirla. El andador por los caminos del pueblo me destroza las muñecas (es de dos ruedas y dos tacos). No puedo ir del brazo de Jordi por que este ha de controlar al peque que va cual caballo desbocado por los caminos del pueblo. Los tirantes los ha utilizado alguna vez pero tampoco es plan de ir siempre con ellos. Sin contar con los ataques repentinos de bracitis de Miquel. Espero llevar el año que viene un andador de cuatro ruedas o una silla-bici. No sé si será demasiado para el cuerpo, pero pienso hacerme parte de una vía verde con una bicicleta adaptada para discapacitados antes de comprármela para Galicia. Si, lo sé, loca de remate.
Ir a casa de familiares suponía subir y bajar bastantes escaleras y Miquel se lo tomaba de mucho mejor humor que su madre ¡le encantaba! Es algo que ya domina a la perfección. No le daban ningún miedo ni las vacas ni los perros. Y era para morirse de risa verlo correr detrás de las gallinas de mi tía abuela. Todas las noches durmió de un tirón excepto un par de ellas en las que intenté el colecho sin más resultado que mis costillas aplastadas ¡lástima! Es lo que pasa cuando te despistas y alguien la da al niño dos galletas de chocolate a las ocho de la tarde (Miquel no come aun chocolate). Aunque el abanico gastronómico de Miquel ha aumentado bastante: le encanta la empanada, el pulpo, la sopa, la bica… Y le fascina el manejo del tenedor aunque sea para comer pan. También le parece muy divertido dar de comer a la mamá aunque ésta cierre la boca, él insiste apretando la comida contra mis labios, ríe cuando lo como y a por otro trozo para dármelo. En julio empezó a dar besitos con las manos pero en el pueblo se lanzó a dar besitos con la boca ¡es un amor!
Seguimos con el pecho. Miquel es autosuficiente para sacarme la teta lleve la ropa que lleve, en cualquier momento que lo coja en brazos. A veces me siento un poco molesta por esto, me suena a cachondeo, ya que no parece que tenga hambre pero si lo coge mami ¡teta fuera! Y me ha extrañado bastante que en unos pueblos rurales se considere algo caprichoso y fuera de lugar que un niño de 18 meses aun mame. Mientras que donde yo vivo, se ve como algo normal y natural, allí he escuchado palabras de asombro al verlo mamar o comentarios como “debes destetarlo”, “es muy mayor para la teta”, ”mi niño nunca quiso la teta”. Miquelet odiaba la teta los primeros tres meses… Me parece muy triste que haya tan poco apoyo a la lactancia materna en un sitio donde se supone que la experiencia de abuelas y madres es más fuerte que en otros sitios. Hasta yo misma he pensado que quizá sea una buena idea dejarlo para no hacer top less involuntario en cualquier sitio pero es una razón demasiado débil. Aunque pienso que hay más capricho que necesidad por parte de Miquel, seguiremos con la teta.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Cerrado por vacaciones

Como hacemos cada año, nos vamos al pueblecito de Ourense. Diez días sin pisar el ciberespcio. No, no tengo ni portaltil, ni netbook... Así que como seguimos así de atrasados pues no queda otra que respirar aire puro, jugar y disfrutar de la naturaleza y la familia. A parte de tirarles de las orejas a los que nos van a arreglar la casa (lo siento, no lo he podido evitar)

Ya tenemos todo arreglado, mis padres ya nos han llevado los bultos grandes (cuna, carrito...) Estos días hemos disfrutado de piscina y paseos y hemos hecho maletas. Hemos intentado arreglar un poco la casa y esto es complicado. Siempre hemos tenido todo accesible a mi altura o bajo por que yo no llego a sitios altos. Pues bien, esto es una mala idea cuando en casa hay un niño de 17 meses que todo lo coge y lo recoloca en los sitios más inverosímiles. El otro día os dije que ya no puedo hacer la cama con él, pues hoy estuvo en el baño conmigo y en lo que me lavaba los dientes abrió cajones, levantó la taza del water (nunca lo había hecho) y decidió lavar la afeitadora de papá en el agua ¡menos mal que lo detuve! Cuando se le pasó el berrinche, volvió a levantar la taza del wc y queria lavarse las manos, como no lo dejé intentó abrir el agua de la bañera pero no llegaba. Y ahí estaba la solución: abrió el agua del bidet y ahí se lavó las manitas. Lo malo es que se entusiasmó y puso el baño perdido. El cuarto de baño ¡vedado! Y si he de tender, primero he de buscar por toda la casa y en los sitios más raros, la cesta de las pinzas ya que es su juguete favorito.

¡Felices vacciones!

viernes, 6 de agosto de 2010

Estamos de vacaciones

Jordi coge hoy vacaciones y yo, después de trabajar dos semanas en la corrección del libro, voy a enviarlo de nuevo a la editorial para que siga el proceso de edición. Creo que está quedando perfecto. ¿Qué quereis? es mi segundo niño.

Mi primer niño, Miquel, está precioso. Aunque yo sufro de taquicardias cada vez que se sube al sofá o a la cama para saltar y revolcarse. Ya no puedo hacer la cama estando sola con él como antes que se quedaba jugando alrededor de la cama. Ahora se sube y ¡a saltar! y yo ¡a vigilarle! Pero es un amor, ya va conmigo con los tirantes andando a todos sitios. Lo malo es que a veces le da por quererse subir a mi silla por detrás y lo tengo que acabar cogiendo en brazos. En casa a veces se sube a mi andador él solito (los pies en la barra de entre las ruedas y apoya sus manitas en el asiento) y le encanta que lo lleve de acá para allá. Hoy también me lo ha hecho en la calle ¡Y cómo pesa el niño!!!!!

Sigue enganchadísimo a la teta, muchas veces me saca el pezón sin darme tiempo a nada ¡así tengo el pecho lleno de arañazos! Incluso he tenido que dejarle de dar yo el biberón de la mañana y se lo da la abuela por que si no quiere mi teta. Que me parece genial pero es que le doy el biberón por que si no lo tendría toda la mañana encima mío y tiene que ir al parque a jugar con el abuelo.

Ahora estoy liada con las maletas. Nos vamos al pueblecito de Galicia, a nuestra casa aun sin arreglar. No obstante he tenido que reservar hotel para la mitad del camino a la ida como a la vuelta. Me ha costado un poco encontrarlos con habitación adaptada. También queremos pasar una noche en Vigo y ahí ya me costó un poco más. Después de que el año pasado un encargado de un hotel nos hablara del plato ducha señalando a una bañera, creí que no podía sorprenderme nada pero si.

Parece realmente desconcertante que los discapacitados hagamos turismo en Galicia. El hotel Zenit de Vigo, simplemente, no tiene ninguna habitación adaptada. Llamo a la Oficina de turismo de Vigo y lo único que me ofrecen son los teléfonos de los hoteles por categorias de estrellas. No tienen ninguna información sobre si son adaptados o no. Comunico vía e.mail con un hotel que, según parece, tiene habitación adaptada:

"Me gustaría saber si disponen de habitación para el x de agosto. Necesitariamos una habitación de matrimonio con baño adaptado y cuna.

Gracias.

CONTESTACIÓN:
...Estimada Sra.:

Necesitariamos saber si se refiere a un cuarto de baño adaptado para minusvalidos.
A la espera de sus noticias, reciba un cordial saludo."

¡POR FAVOOOOOOR!!!! No, señora, lo queremos adaptado para koalas.

Así que al final vamos a la habitación para koalas y a nuestra casita sin adaptar. Suerte que me he comprado esos asideros que van con ventosa. Realmente van muy bien y aguantan mucho. La duda está en si aguantará la pared o se me caerá encima.

martes, 27 de julio de 2010

El por qué de las diferencias generacionales

Mi hijo tiene sólo 17 meses y ya mme veo capacitada para escribir sobre este tema. Patético, ¿no? A ver, la maternidad es una experiencia enriquecedora que no "atonta" a la mujer, como se dice (leed Ellison, Katherine, Inteligencia maternal, he puesto un enlace en el menú), pero es cierto que nuestras capacidades intelectuales cambian completamente de objetivos.

Me he vuelto una esponja a la hora de leer libros o asimilar ideas relacionadas con la maternidad, sueño infantil y demás pero el resto del mundo ha pasado a segundo plano tanto para mí como para Jordi. Desde noviembre del 2008 que no volvemos al cine, no es una queja. Es así, tenemos con quien dejar al crio pero tampoco tenemos la necesidad imperiosa de ir. Pues bien, hace poco me he enterado que hasta ir al cine ha evolucionado desde que no vamos. Ahora hacen falta unas gafitas 3D. Estamos mirando de comprar un lector de DVD pero no sabemos si comprarlo con lector de blueray. Me siento como esas abuelitas a las que sus nietos les explican como funciona el móvil. Por que Miquelet ya maneja el ratón del ordenador, por que el otro día me programó el aire acondicionado para que se apagara en tres horas y yo aun no me he parado a leer como se hace eso.

Así que estamos en el origen del problema que aparecerá dentro de 15 años, cuando Miquel me llame "antigua". O quizá aun tenga solución, no sé. Ahora intento combinar lo mejor que puedo mi faceta de madre con la de escritora ¡Visitad mi nueva página en Facebook! Por que estoy repasando la segunda prueba de imprenta de mi libro. Allí intentaré colgar temas que me parecen interesantes sobre maternidad pero que no tendrían cabida en este blog.

lunes, 19 de julio de 2010

¡Tetaagua!

Es lo que se oye a grito pelado en la habitación de Miquel el domingo a las seis de la mañana. Hemos tenido suerte, nos ha dejado dormir 7 horas seguidas. Pero ¿quiere teta o quiere agua? Suponemos qu ni él mismo lo sabe y para asegurarse el tiro... Primero, acude el padre con el agua pero parece que el niño espera que vaya la teta. Después de mamar es imposible dormirlo, así que ¡todos en pie! Por que ya he renunciado al colecho.

El viernes me negué a volverme a levantar por la noche y le pedi a Jordi que me lo trajera a la cama para hacer colecho ¡Madre mía! Entonces recordé por qué dejamos de hacerlo: Miquel mamó pero sin parar quieto un segundo, poniéndose de rodillas, aplastándome el estómago, el cuello... Total, que lo llevamos a su habitación super excitado y costó horas volverlo a dormir. Y yo que pensaba practicar colecho en vacaciones para descansar...

Hemos sobrevivido a la aventura de la piscina. A pesar de la noche en vela, decidimos no cambiar los planes. Vamos todos contentos a la piscina con el churro y el flotador para bebé y nos dicen que está prohibido tanto lo uno como lo otro. Sólo se aceptan manguitos o cosas pegadas al cuerpo... Les explico que los manguitos no aguantan peso de adulto. Al final, me dejan pasar el churro pero al niño no le podemos poner el flotador.

A ver, entiendo que deban controlar que el agua se llene de churros, colchonetas... ¿pero un flotador de bebé??? Total, nos metimos en la pequeña, en la parte honda y pude nadar un poco con el churrito pero Jordi tuvo que ir con el niño a pelo, que se lo pasó pipa, por cierto... Lo cierto es que mi churro molestaba a los demás al estar en la piscina pequeña pero ya me he comprado un conector que lo convierte en flotador y queda más pegado al cuerpo.

Le hemos comprado unos manguitos al niño y este sábado iremos a la grande. Yo iré segura con mi churro pero me da cosa ponerle a un niño tan pequeño sólo los mánguitos por que no permitan el flotador. Quizá le compre un cinturón de spaguetis. Miquel pesa unos 13 kilos.

Miquel ya controla el tema de los tirantes y va de paseo conmigo muy bien aunque se distrae con cualquier cosa.

viernes, 16 de julio de 2010

Ser madre: Deporte de élite

Estoy agotada. Quizá os parezca exagerado el título pero ahora os explicaré por qué. Miquel es un niño maravilloso, sano y feliz y eso conlleva que no pare un segundo, que todo lo quiera investigar y eso es algo buenísimo. Lo malo es que su madre no sabe cómo seguirle el ritmo.

Ya os conté que a Miquel le encanta la playa. Jordi y yo casi nunca hemos ido por que no nos gusta ni tanto sol ni tanta arena que se mete por todos los sitios. Por no decir que la playa no es un habitat muy apropiado para cualquier discapacitado ya que cualquier ayuda técnica se hunde en la arena. Y más en la arena mojada. Pues bien: Después de pasar dos días achicharrándome al sol mientras Jordi se metía con el niño en el agua, decidí hacer una prueba. Me llevé el trípode para andar por la arena. Un cacharro que pesa "poco" hasta que lo levantas cinco veces seguidas... Pero funcionó: pude estar en la orilla del mar con ellos mojándome. Ya sé que hubiera sido más facil sentarme en la arena donde llega el agua pero ya experimenté hace años y realmente el resultado es algo desastroso para la higiene íntima, no sé si me entendeis.

Decidimos probar otra alternativa: la piscina. Creo que hemos acertado de lleno. El niño se queda sin su querida arena pero, a cambio, hace sus pinitos de nadador en la piscina de niños. Yo fui con el andador y me senté dentro de la piscina infantil la mar de a gusto. ¡Genial! Pero como nos va lo extreme y el padre quiere nadar y a mí también me apetece, hemos decidido probar este sabado de ir a la piscina grande, Eso implica lo siguiente:

Le hemos comprado a Miquel un flotador especial para bebés y el padre estará en todo momento con él. Vamos a ir a una piscina que tiene silla hidrúlica para entrar y salir del agua. Así me será más fácil o, mejor dicho, posible entrar sin la ayuda de Jordi. Y me he comprado un churrito para nadar por que ¡no sé nadar! No, no he conseguido aprender a nadar pero recuerdo que cuando iba a natación me defendía bastante bien con el spaguetti. Ya os contaré si sobrevivo a la experiencia o me quedo dormida en el churro.

Para salir con Miquel sigo utilizando la silla de ruedas y lo llevo encima mío pero cada vez más alterno el llevarlo andando con los tirantes. Él ya se acostumbra y no me es tan cansado.

Pero cada noche llego a la cama reventada, agotada y aun tengo remordimientos por utilizar tanto la silla ¡pero si no puedo más! Encima, esta semanita Miquel te despierta a la una de la mañana, a las tres o a las cinco para no dormir en horas ni con teta ni con nada. Lo que hace es jugar con mis pezones retorciéndolos, y como nunca me fue el rollo sadomaso estoy pensando en dejar el pecho. Pero lo veo muy díficil. Suponemos que no duerme por las muelas o por la misma razón que nos cuesta dormir a nosotros, los treinta grados nocturnos.

Así estoy, sin dormir, cansada, queriendo ir a la piscina, a montar a caballo y mirando sillas bicis por complejo de no hacer ejercicio. ¡Estoy loca!

¿Hago deporte? Si señores, todas las categorias: pesas, montar a caballo, nadar, andar, marcha, trasnochar haciendo pesas. Resumiendo, tengo un bebé de 17 meses.

martes, 6 de julio de 2010

Cosas de la maternidad

Realmente ser madre es algo bello, enriquecedor, que te hace crecer y madurar día a día. A pesar de las malas noches por que a Miquel le están saliendo dos muelas a la vez ¡pobre! él no pierde el buen humor y te hace sonreir fácilmente.

Ahora me vuelve a aceptar el chupete si tiene mucho sueño pero sigue prefiriendo la teta en todo momento. Aprovecha cualquier descuido para engancharse. Aunque ya no hacen falta descuidos. Si lo cogo en brazos y el señor decide que quiere teta ya no le pide a su mamá permiso. Aparta toda las telas que haga falta y se engancha al pezón sin que yo mueva un dedo. ¡Increible! Y yo que pensaba que tendría que dejar el pecho antes de lo deseado por mi discapacidad....

Hemos decidido quitar su bañera por que se le queda pequeña. Estos días se ha bañado con su padre y yo estoy al ladito con una toalla para pasarlo a la bañera y para cogerlo cuando toca salir. Utilizo la silla de escritorio con ruedas. Yo me animé a probarlo, a meterme en la bañera con el niño con Jordi bien cerquita por si se me escurría. La experiencia fue buena pero creo que no lo volveré a hacer. Y no es por que yo sea discapacitada y me cuesta entrar y salir de la bañera, por que el niño se me escurra y se mueva más que una anguila, no por que me deje ciega por sus chapoteos. No lo volveré a hacer por que el señor, después de salpicar todo el baño con sus juegos, se gira y ¡se pone a mamar! Y ahí llega el drama cuando su padre lo quiere sacar, que hace calor pero tampoco es cuestion de quedarse en la bañera toda la tarde. En fin, la teta-adicción continua.

Miquel come bastante bien, en linea generales pero por la noche se pone díficil la cosa y hay que recurrir a la tele (si, me parece una opción nefasta pero es así). "Menos mal" que hay canales infantiles que ofrecen dibujos por las noches. Así que nos hemos tragado Mary Poppins tres o cuatro veces por que el niño se queda embobao viéndola. Una película pasable si obviamos la visión machista que impera en toda la cinta. Le sigue de cerca La vaca Connie, realmente la serie de dibujos que me parece más aceptable, como La casa de Mickey Mouse. Y la que me saca de quicio: Villa Pereza Donde se concentran todos los tópicos de los dibujos. Con su superheroe y su supervillano, que al final resultan mucho más repelentes los buenos que el malo. A ese Sportacus lo que le hace falta es un buen .... y dejarse de flexiones ¡seguro que va dopado! Tanta vitalidad no puede ser sana. En fin, que una se pone a divagar... Intento evitar Bob Esponja por que aunque no tengo ningun argumento, no me cae bien, pero ahora mismo lo tengo pegado al techo en forma de globo por que al niño (me refiero al padre del niño) le hizo gracia comprarselo a Miquel y cabrearmne un poquito a mí. ¡Es imposible hacer un bicho más feo! ¿Dónde están esos dibujos como "Erase una vez...", "Candy Candy"..? Aunque esta última dejaba en bragas al mejor de los culebrones. En fin, creo que lo más acertado es que un niño de un año no vea la tele pero el mal ya está hecho y, a veces, es la única forma de que cene.

lunes, 28 de junio de 2010

Viaje exprés a Madrid

Eso hemos hecho este puente de San Juan. Realmente fuimos demasiado lejos y el viaje se nos hizo muy largo, sobre todo al pequeño pero valió la pena. Desde que nació Miquel no hemos hecho ninguna escapada y ya nos apetecía.

Me gusta Madrid. Sólo he estado en tres ocasiones por muy pocos días pero siempre me llevo la misma impresión: Una ciudad abierta, amable... Creo que los madrileños son mucho más extrovertidos que nosotros, los catalanes. Son abiertos y generosos. Por favor, no quiero fomentar topicazos como el del catalán tacaño pero si es cierto que nos cuesta mucho más abrirnos a la gente. Conocí a Fani, una amiga y lectora de mi blog que tiene paralisi cerebral y dos niños preciosos (de dos años y tres meses cada uno). Además, es la co-administradora del grupo de Facebook Las supermamás y superpapás . Miquel se lo pasó pipa con ellos después del largo viaje, durante el cual vió un dvd infantil y comió galletitas. Llegamos al hotel dde noche, a la habitación con baño adaptado que yo había reservado (aquí si que pude, me he encontrado hoteles en que ¡las habitaciones adaptadas son solamente individules!). Pero nos dimos cuenta de que era imposible meter la cuna, así que nos dieron otra habitación no adaptada ¡cachis! ¡Qué los discapacitados también nos reproducimos ¡leñe! Afortunadamente, la habitación no adaptada también contaba con plato ducha a nivel del suelo pero sin asiento ¡tendré que acostumbrarme a llevar una silla de playa en el coche! La cuna que le dieron a Miquel era una de viaje. Ahí no lo puedo ni meter ni sacar yo sola pero me gustó que tuviera una cremallera en un lateral como "via de escape". No la uitizé pero es una idea a tener en cuenta... Aunque llevamos la barrera de cama por si había que recurrir al colecho, Miquel durmió como un bendito todas las noches.

El tute que nos dimos andadndo por la Puerta del Sol, me pasó factura con ampollas en los pies. No sé, quizá deba replantearme mis limitaciones pero llevarme la silla hubiera sido misión imposible. No tengo silla manual y, en caso de tenerla, Jordi debería empujarme todo el tiempo. A él no le importa pero autonomía cero. El día siguiente fue mas relajado, sólo fuimos a Aranjuez. Realmente, muy bonito. Decidimos volver esa misma tarde, para descansar el domingo pero no fue buena idea. Llegamos a casa a la una de la mañana y Miquel se desveló por completo. Nos costó horas y horas dormirlo. Hemos acabado el fin de semana agotados. Ni si quiera fui a mi clase de equinoterapia, que me va genial.

Fuimos a Madrid cargados de potitos y leche y casi volvimos igual. Miquel ya no quiere potitos, prefiere probar cosas nuevas: croquetas, pasta... Y con la calor que hacía, es normal que no tuviera hambre.