Parece mentira como pasa el tiempo. Miquelet ya es un niño pequeño, ya juega con juguetes, sube a todos lados y me vuelve loca.
El 29 de septiembre fue su santo y ante la temida pregunta "¿Qué le compro al niño?" Yo contesté entusiasmada que algún instrumento musical ya que tal como vaticinó Teuladi tiempo atrás, el niño ha salido melómano. Así que la trompeta y el xilófono que le trajo la madrina fue recibido con tal entusiasmo por parte del niño, que cinco días después todos tenemos jaqueca (menos el niño).
He introducido un pequeño cambio en la alimentación del niño. Al despertarse por la mañana siempre toma teta pero como se negaba a tomar el biberón espesado de las 11 le he comprado papilla con cola cao. No sé si se la toma por que es papilla, por que lleva cola cao o por que se queda embobado viendo los dibujoa ya que ponerlos se ha vuelto condición sine quanum pra comer. Si, es nefasto, lo sé pero es lo que hay. Por lo menos lo que le gustan son dibujos aceptables (si no nos ponemos muy quisquillosos con la coherencia del guión). Así evito que me pida pecho por la mañana. A la tarde, al levantarlo de la siesta, le doy juguetes para que no se enganche. Le preparo un bocadillito de queso o galletitas por si me pide mientras vamos a casa de los abuelos a merendar. Realmente, no sé si lo hago para que no me pida teta o para tener una excusa para no llevarlo con tirantes y llevarlo en mi regazo. Ahora a quien le da pereza utilizar los tirantes es a mí. El niño va bien pero está obsesionado con la parte de atrás de mi silla y quiere subirse. También presiento que me quedan cuatro días de llevarlo así, aunque ¿a qué niño no le gustan los brazos de mami? La parte "negativa" de todo esto es que, a veces, se acuerda de la teta en mitad de la calle. No me importa darle teta en mitad de la calle pero es que ya empieza a hacer fresquecillo... A este paso, calculo yo que dejaremos la teta antes de los cinco años.
Cambiando de tema, ya he aprobado la portada del libro. Por tanto, aunque no tengo la fecha de salida a la venta, calculo yo que no debe ser muy lejana ¡Qué nervios!
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jueves, 7 de octubre de 2010
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Renovarse o morir
Tener un hijo te plantea nuevos retos a diario y más cuando te tienes que inventar maneras de hacer las cosas de la nada. Ya tengo solucionado el tema de la cuna grande para cuando lo pasemos a ella. Hecho que tendrá que suceder antes de que tengamos que jugar al tetris para meter al niño en el moisés pero me da una pereza terrible esa idea.
Otra idea que me daba aun más pereza es el tema de llevarlo a la guardería, tanta que he decidido no llevarlo por que es muy pequeño, el pediatra opina que es muy pronto y creo que por que yo le necesito tanto como él a mí o más. Mi idea era apuntarlo el año que viene y eso haré. Ahora disfrutaré de mi niño ¡ea! Seamos realistas, el tema de encontrar trabajo nunca fue fácil y ahora menos y cuidar del niño es una forma más de contribuir a la economía doméstica. No por ello, pienso dejar el proyecto del libro por que ahora ya voy conociendo los ritmos de sueño de mi hijo. No duerme mucho por el día pero hace dos siestas o tres, ese tiempo lo puedo aprovechar.
Lo que si que he tenido que hacer ya es bajar el colchón del moisés. Miquel se pasa gran parte del día sentado en la cuna y se apoya peligrosamente en los bordes. He quitado la colcha y he puesto algo mas finito debajo del colchón. Sigue estando elevado y el niño alcanza al borde con las manos pero ya está demasiado bajo como para impulsarse. Dicha colcha la he puesto debajo del colchón de la cuna grande y ya la he vestido. Me ha hecho ilusión aunque no creo que la utilice hasta octubre. He puesto los protectores, al elevar el colchón no quedan como deberían pero ya los fijaré con velcro. Aquí hay soluciones para todo.
La mochila me sigue funcionando fenomenal, aunque a veces parece muy justa es sólo por que el niño no está bien colocado. Creo que al final la solución definitiva sería un fular gigante: Yo me pondría el cinturón de la silla, rodearía mi cintura con el fular, haciendo un ocho rodearía la del niño y pasaría la tela por entre sus piernas y por el círculo de su cintura y lo ataría. No lo he probado pero creo que iría muy seguro.
Ahora hemos empezado a darle la papilla de pollo y es la primera vez que no le gusta algo nuevo. Probamos con papilla hecha en casa pero no le acaba de gustar. Menos mal que ahora le empiezan a entusiasmar los potitos de la marca nestlé (otros, no). La papilla de frutas se la sigo haciendo yo. Ahora ya soy más rápida pelando con un pelador que tiene el mango en medio.
Otra idea que me daba aun más pereza es el tema de llevarlo a la guardería, tanta que he decidido no llevarlo por que es muy pequeño, el pediatra opina que es muy pronto y creo que por que yo le necesito tanto como él a mí o más. Mi idea era apuntarlo el año que viene y eso haré. Ahora disfrutaré de mi niño ¡ea! Seamos realistas, el tema de encontrar trabajo nunca fue fácil y ahora menos y cuidar del niño es una forma más de contribuir a la economía doméstica. No por ello, pienso dejar el proyecto del libro por que ahora ya voy conociendo los ritmos de sueño de mi hijo. No duerme mucho por el día pero hace dos siestas o tres, ese tiempo lo puedo aprovechar.
Lo que si que he tenido que hacer ya es bajar el colchón del moisés. Miquel se pasa gran parte del día sentado en la cuna y se apoya peligrosamente en los bordes. He quitado la colcha y he puesto algo mas finito debajo del colchón. Sigue estando elevado y el niño alcanza al borde con las manos pero ya está demasiado bajo como para impulsarse. Dicha colcha la he puesto debajo del colchón de la cuna grande y ya la he vestido. Me ha hecho ilusión aunque no creo que la utilice hasta octubre. He puesto los protectores, al elevar el colchón no quedan como deberían pero ya los fijaré con velcro. Aquí hay soluciones para todo.
La mochila me sigue funcionando fenomenal, aunque a veces parece muy justa es sólo por que el niño no está bien colocado. Creo que al final la solución definitiva sería un fular gigante: Yo me pondría el cinturón de la silla, rodearía mi cintura con el fular, haciendo un ocho rodearía la del niño y pasaría la tela por entre sus piernas y por el círculo de su cintura y lo ataría. No lo he probado pero creo que iría muy seguro.
Ahora hemos empezado a darle la papilla de pollo y es la primera vez que no le gusta algo nuevo. Probamos con papilla hecha en casa pero no le acaba de gustar. Menos mal que ahora le empiezan a entusiasmar los potitos de la marca nestlé (otros, no). La papilla de frutas se la sigo haciendo yo. Ahora ya soy más rápida pelando con un pelador que tiene el mango en medio.
miércoles, 15 de julio de 2009
Pensando en las vacaciones
Esta semana ha sido intensa. Miquel sigue creciendo, parloteando y gritando con unos agudos que te de deja sorda... En fin, precioso ¿Qué voy a decir yo? Lo coge todo, lo tira todo.... Menos mal que me he puesto una cadenita en las gafas y para sujetar los muñecos al carrito o a la bandolera utilizo una cadenita de chupete, buena idea, eh? Así evito la molesta situación de perder un juguete o tener que pedir ayuda. Me he comprado otra Premaxx clarita ahora para el verano. Como el niño va casi siempre sentado ya, a no ser que tenga sueño, pues no pasa calor. Ahora va muy a gusto en la bandolera.
Gracias a un contacto he conseguido plaza en una buena guardería. No sé, no pensaba llevar al niño hasta que cumpliera el año pero el centro está muy bien y sólo serían tres horitas por la mañana. Uff! Por un lado pienso que el niño es muy pequeño, por otro veo que ya mira con curiosidad el mundo y los niños y que le irá bien. Su padre no tiene ninguna duda, yo me quedaré con el niño en clase los primeros días hasta que se habitue y no llore (Jordi me ha prohibido expresamente pellizcar al niño para no tener que dejarlo). La verdad es que Miquel es muy sociable, se rie con todo el mundo. No sé si continuará así.
Miquel ya es un experto en comer la papilla de frutas, ya casi no se le cae nada. La de cereales la sigue tomando o engullendo en biberón, al igual que el zumo de naranja ¡le encanta! Desde el primer día lo toma con ansia, ni una mueca por su acidez ni nada. A veces pienso que este niño tiene un agujero negro en el estómago. Ahora estoy renovando tetinas de biberón y me he dado cuenta de que una buena compra son las tetinas de flujo regulable por que puedes decidir que le caiga mas fluido o no, cosa que va muy bien para el zumo (a pesar de que se lo cuelo, en las tetinas normales siempre se taponaba con algún resto de naranja). Aunque tampoco fue tirar el dinero las tetinas del grupo cero, ya que hay que renovarlas cada cierto tiempo. Seguimos con el pecho, me tomaré con calma lo de ir eliminando tomas. No tengo ninguuuna prisa. Lo único que me agobia un poco es que para septiembre, este niño dormirá en su habitación y darle el pecho de noche se me va a complicar (ir hasta la habitación, encontrar la postura adecuada en un sillón o silla, con o sin cojín de lactancia ¡no lo sé!). También dejar de dárselo, por que alguna noche que no me ha pedido, me he levantado con dos bombonas de butano ¿cuando dejará de pasarme esto???
Ahora que Miquel va tan bien conmigo, me cuesta aun mas aceptar que lo lleven en el carrito aunque a veces me conviene a mí, para qué negarlo. Me encuentro algo mejor gracias a las vitaminas o a que me obligo a comer a pesar de la calor. Afortunadamente, a final de mes nos vamos a Galicia. Temo por el viaje ya que es muy largo pero haremos noche en Burgos. ¡tengo muchas ganas de enseñarle a Miquel el pueblo de su abuela! Aunque él ya ha estado allí.
Gracias a un contacto he conseguido plaza en una buena guardería. No sé, no pensaba llevar al niño hasta que cumpliera el año pero el centro está muy bien y sólo serían tres horitas por la mañana. Uff! Por un lado pienso que el niño es muy pequeño, por otro veo que ya mira con curiosidad el mundo y los niños y que le irá bien. Su padre no tiene ninguna duda, yo me quedaré con el niño en clase los primeros días hasta que se habitue y no llore (Jordi me ha prohibido expresamente pellizcar al niño para no tener que dejarlo). La verdad es que Miquel es muy sociable, se rie con todo el mundo. No sé si continuará así.
Miquel ya es un experto en comer la papilla de frutas, ya casi no se le cae nada. La de cereales la sigue tomando o engullendo en biberón, al igual que el zumo de naranja ¡le encanta! Desde el primer día lo toma con ansia, ni una mueca por su acidez ni nada. A veces pienso que este niño tiene un agujero negro en el estómago. Ahora estoy renovando tetinas de biberón y me he dado cuenta de que una buena compra son las tetinas de flujo regulable por que puedes decidir que le caiga mas fluido o no, cosa que va muy bien para el zumo (a pesar de que se lo cuelo, en las tetinas normales siempre se taponaba con algún resto de naranja). Aunque tampoco fue tirar el dinero las tetinas del grupo cero, ya que hay que renovarlas cada cierto tiempo. Seguimos con el pecho, me tomaré con calma lo de ir eliminando tomas. No tengo ninguuuna prisa. Lo único que me agobia un poco es que para septiembre, este niño dormirá en su habitación y darle el pecho de noche se me va a complicar (ir hasta la habitación, encontrar la postura adecuada en un sillón o silla, con o sin cojín de lactancia ¡no lo sé!). También dejar de dárselo, por que alguna noche que no me ha pedido, me he levantado con dos bombonas de butano ¿cuando dejará de pasarme esto???
Ahora que Miquel va tan bien conmigo, me cuesta aun mas aceptar que lo lleven en el carrito aunque a veces me conviene a mí, para qué negarlo. Me encuentro algo mejor gracias a las vitaminas o a que me obligo a comer a pesar de la calor. Afortunadamente, a final de mes nos vamos a Galicia. Temo por el viaje ya que es muy largo pero haremos noche en Burgos. ¡tengo muchas ganas de enseñarle a Miquel el pueblo de su abuela! Aunque él ya ha estado allí.
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