jueves, 21 de enero de 2016

Maternidad adaptada al cuadrado

Hace mucho que debía haber escrito este post pero no es fácil. No es fácil aunque yo presumo que en este blog no existen los tabúes, si que han existido. Han existido sobre una diversidad funcional, algo bastante contradictorio, ¿verdad? ¿Cómo afrontar este post? Supongo que lo más fácil será empezar por el principio.

Miquel tiene T.E.A. (Transtorno del Espectro Autista) de grado medio, eso pone en su diagnóstico. Soy consciente de que la palabra que queda en vuestra mente después de leer la frase anterior es Autista y cuando se piensa en ese concepto aparecen clichés como Rayman pero nada mas lejos de la realidad. Cada niño y niña con TEA es diferente, tienen habilidades y dificultares diferentes y su grado de aislamiento del mundo puede ser desde muy acusado hasta casi imperceptible. Además, estamos hablando de Espectro: un cajón desastre donde caben algunas de esas peculiaridades de niños que no encajan en el baremo estándar.

Se trata de una diversidad funcional cuyo origen se desconoce. La teoría actual más apoyada es una anomalía en la química del cerebro. No afecta en absoluto a la capacidad intelectual pero si al aprendizaje, ya que este se ha de realizar siguiendo unos pasos muy específicos. Miquel es un niño inteligente (y tengo tests que así lo avalan) y tiene una gran capacidad para memorizar y aprender aquello que le motiva. El aprendizaje estructurado es lo que le cuesta. Pero a todo llegaremos.

Cuando Miquel tenía 4 años ya era evidente sus problemas en diferentes áreas como la rigidez, las pataletas, la falta de motivación por aprender.... Te sientes mal, te sientes culpable y no quieres buscar más motivos para el problema que tu propia culpa (por que así, si el problema lo has causado tú, es mucho mas fácil de resolver). Si un niño tiene una pataleta es un malcriado y la culpa es de los padres. Si un niño no acepta un cambio de última hora  y monta un pollo es un malcriado y la culpa es de los padres. Si no aprende lo que debería aprender la culpa es del colegio (menos mal) y los padres deben darle caña (a última instancia la culpa es de los padres). Pues no ¡Basta de culpables! Mi hijo tiene TEA y aprenderá a su ritmo y pensar lo contrario es darse cabezazos contra la pared. Me ha costado mucho aceptarlo, mucho. Demasiado. Perdí un año de atender a mi  hijo como se merecía por no aceptar el diagnóstico (es realmente irónico que yo no aceptara  que mi hijo tuviera una diversidad funcional)
Una vez aceptada la situación esta no desaparece pero empieza el camino hacia la mejoría. Es como si hasta entonces hubiera querido realizar una  complicada operación quirúrgica con un cucharón en vez de un bisturí. Después del verano de 2014, caótico lleno de decepciones, intentos  y traumas, acepté la etiqueta de TEA y me pregunté donde buscar ayuda, consejo y orientación. San Google me mostró blogs y blogs de mamás de niños con TEA y sus soluciones para todo. Contacté con asociaciones, con psicólogas.... Estoy hablando a nivel privado ya que a nivel público te dan el diagnóstico y se olvidan del caso durante meses dejándote temblando. Miquel empezó con una psicopedagoga que venía a casa una vez por semana. Y después de tanta oscuridad se hizo la luz. Marta, la psicopedagoga, nos dió pautas y estrategias para canalizar el potencial de Miquel y conseguimos resultados positivos en poco tiempo. En nuestro día a día se introdujeron pictogramas y agenda.,,, y todo comenzó a fluir con mayor facilidad.


Miquel es muy pequeño pero ya es consciente de que algo lo diferencia de  los demás. Sus tareas van acompañadas de pictogramas, hacemos la agenda cada día y una vez por semana vamos a hacer una sesión individual con una psicóloga. Es evidente que un día me preguntará y no quiero que piense que he ocultado esto por vergüenza. No se lo merece. Estamos luchando por la inclusión de las diversidades en todos los ámbitos. El primer paso es reconocer estas diversidades.


Queda mucho camino por recorrer juntos pero aceptar a nuestro hijo tal y como es fue el primer paso. En su día ya dije que Miquel era mi mejor maestro, No sabía hasta qué punto. Me ha hecho sacarme un máster a marchas forzadas.





3 comentarios:

Ana Roman dijo...

No pares,Estrella.
Me alegro hayas salido del armario.
No es cuestión de culpables,si no, de soluciones; en el caso de nuestros hijos, de herramientas.
Cuando llegue el momento de explicarle, pon voz a tu corazón, y te saldrán las palabras correctas.

Ana Roman dijo...

No pares,Estrella.
Me alegro hayas salido del armario.
No es cuestión de culpables,si no, de soluciones; en el caso de nuestros hijos, de herramientas.
Cuando llegue el momento de explicarle, pon voz a tu corazón, y te saldrán las palabras correctas.

Anna Pujabet dijo...

Todos somos incapaces de algunas cosas por lo que la "normalidad" es más un mito que una realidad.Adaptarnos es la clave de la supervivencia. Que se adapten nuestros hijos y que sigamos adaptándonos nosotros. A todo!! Nada de culpables. Un beso.