Es viernes 27 de febrero y son las once de la noche. Estoy muy cansada por pasar toda la mañana en el hospital y aguantar toda la tarde con dolores y contracciones para nada regulares. Pero quiero despedirme de vosotros como embarazada, ya que el próximo artículo que escriba aquí espero hacerlo como mami del pequeño y travieso Miquel.
Hoy otra vez toda la mañana en el hospital, y eso que tenía la vez a las diez. En monitores ¡genial! tuve tres contracciones. No es que fueran muy seguidas pero como Miquel estaba tan animadote y como a veces se dormía, pues me dejaron ¡hora y media! enchufada a la máquina que sacaba humo... Salí de allí muy contenta por que la chica me decía que igual hoy me ponia de parto. La verdad es que las contracciones dolían pero muy poco.
Después, el tacto. Me lo hizo un médico y me dijo que aun estaba muy verde ¡que desilusión! Así que si la cosa no se anima antes, mañana a las 19:00 ingreso, depende como me vean subiré a planta o me quedo en partos ¡qué ganas! El otro día me explicaron lo de la tirita, hoy lo del gotero, no sé como será. Ahora sigo igual que esta mañana, me duele de vez en cuando... ¿Pero no se supone que las contracciones dilatan? UUFF! He salido a caminar un poco y me ha dolido muchísimo la tripa. Estoy agotada, como cada noche.
Mañana es un día muy especial. Intentaremos hacer vida normal por la mañana (hacer la compra, pasear...) Terminar de hacer las bolsas, me llevaré mi cojín de lactancia para dormir y mi andador para tener mayor libertad de movimientos ya que los baños no están adaptados. Y por la tarde, antes de ir al hospital, tomaré un baño relajante en la bañera. Que si no ayuda a dilatar, ayudará a relajarme ¿no? Estoy un poco asustada, no lo voy a negar pero confío en que todo vaya bien.
¡Hasta la semana que viene! ¡Gracias a todos! Ya os presentaré a Miquel.